El día de hoy hablaremos de la serie “Wild, Wild Country”, disponible en la plataforma Netflix. Así que sin más preámbulos, comencemos.

Cómo escuchar el episodio

Cristiano reacciona a «Wild, Wild Country»

Un gurú iluminado, autos lujosos, una ciudad utópica en medio de la nada, armas, miles de fanáticos religiosos y sexo sin control… ¿Qué podría malir sal? Perdón, ¿qué podría salir mal? 

«Wild, Wild Country» es una miniserie de seis episodios, que trata sobre la secta Rajneesh, liderada por el gurú hindú Bhagwan, también conocido como Osho, y su intento de construir una ciudad utópica en Antílope, Oregón, Estados Unidos. No obstante, los conflictos con los lugareños se salen de control y llegan a ser un escándalo federal. 

Me gustaría poder decir muchas más cosas sobre la estética, pero a decir verdad, «Wild, Wild Country» es una docuserie bastante convencional. Por eso, solo mencionaré que tiene una narrativa atrapante a lo largo de los seis capítulos. Eso sí, encontré cinco cosas que me llamaron mucho más la atención como cristiano que como crítico de cine. Así que vamos con ello. 

Número 1. Chesterton alguna vez dijo:

”Cuando el ser humano deja de creer en Dios, no es que comienza a creer en nada, sino que inmediatamente se vuelve capaz de creer en cualquier cosa”. 

G.K. Chesterton

Somos testigos de eso al ver la serie. La gente tiene ganas de creer en algo, muestran su gran necesidad de Dios. 

Ahora bien, entiendo la crítica al cristianismo, y sé que muchos sectores religiosos han abusado, estafado y manipulado a sus seguidores a lo largo de la historia. No obstante, también creo que el escepticismo a la fe cristiana puede dejarte vulnerable frente a creencias con bases filosóficas mucho más flojas y con líderes manipuladores con menos escrúpulos. 

A lo largo de la serie vemos como muchas personas de todas partes del mundo se involucraron en actos de corrupción, violencia, acoso y hasta intentos de asesinato por pertenecer a esa secta. Por otro lado, Baghwan u Osho, como prefieras llamarlo, soltaba ráfagas de frases con una profundidad tan baja que hasta dejaban a Coelho bien parado. En otras palabras, no era uno de los mejores pensadores que tuvo la humanidad. 

Número 2. Es de sectas querer crear una ciudad utópica en un lugar lejano.

Me impresiona que la mayoría de las sectas que llegué a conocer, siempre tenían o ejecutaban planes de irse a vivir a un lugar lejano para formar su ciudad utópica lejos del resto de la sociedad. Si algo así sucede en el grupo al que perteneces, aún si es una agrupación que dice ser cristiana, ten cuidado. Está es una tremenda señal de que “ahí no es”.

En el caso de la serie, su traslado a Oregon les permitía hacer prácticamente lo que quisieran sin ningún control. Cuando uno está alejado de sus familiares y amigos, tiene menos posibilidades que alguien haga observaciones de las cosas en las que uno está creyendo o haciendo. De la misma forma, la presión grupal se intensifica mucho más. Así es que la secta tenía un control casi absoluto sobre las creencias de sus devotos. 

Número 3. Es de sectas que todas las creencias estén centradas en una persona.

Esta es otra señal clarísima. Si el líder se presenta como el vocero oficial e indiscutible de Dios,   o la fuente de todo conocimiento e iluminación, “ahí tampoco es”. 

Las personas que les gusta presentarse con este tipo de rol, suelen ser narcisistas y pueden ser muy persuasivas y peligrosas. En ese sentido, Bhagwan era alguien muy astuto. Cuando la situación se ponía crítica, donde todo lo que diga podría ser usado en su contra, entraba en prolongados retiros de silencio. También dejaba que muchos otros reciban las balas por él. 

Asimismo. esta secta siempre cuidó su imagen pública. Cuando pasaron todos los escándalos, cambiaron el nombre por el cual llamaban a su gurú. Dejó de ser Bhagwan y comenzó a ser Osho. Así las personas que recién lo conocían no lo vincularían con los incidentes de Oregon. 

Número 4. Iglesia y Estado, asunto separado

Esta serie es otro ejemplo de porque ambas instituciones no deben unirse. En algún momento, los Rajneeshees adquirieron tanto poder que tenían gente en la policía y acosaban a los ciudadanos que estaban en contra de ellos. También infiltraron a varios miembros suyos en la política y utilizaban el voto de sus seguidores para cambiar la legislación a su gusto.

En un momento, cuando quisieron tener más poder a nivel federal,  movilizaron a un montón de personas en situación de calle de todos los Estados Unidos a Rajneeshpuram, su ciudad, con el fin de que votarán por su candidato en las elecciones. Utilizaron un discurso populista onda, “recibimos a los que ustedes rechazan”, pero en el fondo solo los querían por su voto. En el momento en que les dejaron de ser útiles, los botaron de ahí. 

Número 5. Sheela, una mente maquiavélica y el verdadero rostro de las sectas

Creo que el personaje más interesante de la serie definitivamente es Sheela, la mano derecha de Bhagwan. Como mencionaba antes, a Bhagwan le gustaba usar a ciertas personas para que hablen por él y así no se manchará su nombre ni lo puedan enjuiciar. Sheela era la persona a cargo de este rol. 

En cierta forma, ella muestra el verdadero rostro de las sectas, una persona maquiavélica pero de algún modo cautivante. A través de su persona tenemos una mejor comprensión de quien realmente era Baghwan, con sus luces y sombras. A su vez, era la única que logra desestabilizarlo al punto que deje su papel de iluminado. En fin, el lado más humano de la serie lo podrás encontrar en este personaje.

Hey, ¿qué opinas de esta serie? Comenta en nuestras redes sociales qué te pareció o déjanos algún dato, historia o experiencia que tengas sobre alguna secta. ¡Fija te leo y respondo!

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